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Entrevista realizada
al escritor Manuel Lozano, que forma parte del trabajo de campo,
"Entrevistas para una tesis", editada por la revista literaria
"La voz de la cometa. Tu voz en Internet", de Almería (España),
y formulada por Maribel Cerezuela como parte de un proyecto que
verá la luz próximamente en su totalidad. Gracias, Manuel
Lozano, por tu amabilidad.
1.-
¿Piensa Ud. que vale la pena ganarse el respeto de los
organismos oficiales?
No me interesa, de modo alguno, el respeto de los "organismos
oficiales" (expresión que alberga un dejo de fascismo o, por lo
menos, de Señorona "Puta Respetuosa", para parafrasear a mi
dilecto Jean Genet.)
El respeto se obtiene con una obra bien escrita, con una actitud
ética y estética permanentes por parte del escritor. Si existe
un respeto que me importa, es el del lector.
2.-¿Crees que el lector (en tanto "espectador" y "actor" de toda
obra), tiene esa capacidad que tenía en la época, de, por
ejemplo, Valle Inclán?
No entiendo a qué capacidad se refiere; supongo -quiero creer-
que se trata de la decodificación o aprehensión estética o
social por parte del lector. ¡No podemos comparar tiempos tan
disímiles! El genio de Valle Inclán vivió en la época de las
carretas y en los albores de la lámpara incandescente de Edison.
(Recuerdo ahora unos grabados de 1884 sobre la invención de la
lamparilla, que tenía mi tía abuela materna, y que me regalara
antes de morir. ¡Aún los conservo: son curiosísimos, una
deificación de la ciencia positiva decimonónica!) Volviendo a lo
anterior, pienso que resulta inútil, ocioso, este cotejo.
3.- ¿En la trayectoria de un escritor, merecen compararse los
premios nacionales e internacionales? ¿Observas alguna distancia
al respecto?
He tenido el honor, si me permiten ese sustantivo, de ser
premiado cincuenta y cuatro veces, tanto nacional como
internacionalmente, aunque quiero aclarar algo: se diría que
casi detesto participar en concursos, ¡pero ocurre que muchas
veces mi familia envía mis trabajos por mí, en secreto, y luego
me entero, con gran sorpresa de las distinciones recibidas! Si
un premio logra que la obra de un artista se difunda, bienvenido
sea. No hallo un mérito mayor que éste. Los colegas y los
críticos me aconsejan que me presente a los premios, pero yo, en
este sentido, comparto la opinión de Borges y Macedonio
Fernández: privilegio, ante todo, la escritura.
Veo con anonadamiento que la mayoría de los escritores no se
rigen precisamente por la ética, sólo logran -in extremis- el
bastardeo de la obra de arte: la mera generación o construcción
de adefesios. Qué tristeza esa ceguera, ¿no?
4.- ¿Crees que las artes (en relación con los segmentos
sociales) deben de involucrarse en el día a día haciendo una
historia común?
Debieran involucrarse: pero parece ser una vana expresión de
deseos, a juzgar por el miserable estado del mundo y su
ignorancia y brutalidad sin límites.
Manuel Lozano en Madrid, 2001.-Fotografía de Pilar Donoso,
sobrina de José Donoso
5.- ¿Te agradaría trabajar en la enseñanza?.- Si la respuesta es
SÍ, ¿qué edad tendrían tus alumnos, preferentemente?
De hecho, trabajo en la educación desde la adolescencia: a los
dieciocho años empecé a dictar conferencias, cursos y seminarios
por toda Argentina; con el tiempo, llevé estas inquietudes a
otros continentes. He rescatado la obra de pensadores y
escritores eclipsados o parcialmente olvidados (sí, lo
sospechamos, todo olvido resulta parcial) de Hispanoamérica y
Europa.
Por otra parte, dicté cátedras en diferentes universidades y
creé, en los desasosegantes 90´s (sobre todo en latinoamérica),
una institución dedicada a la investigación y capacitación en
torno al paradigma de la Interdisciplinariedad. Se trata de FIED
(Fundación Interdisciplinaria de Estudios para el Desarrollo),
de la cual actualmente tengo las arduas tareas de ejercer tanto
de Presidente como de Presidente del Consejo Académico.
Nuestros alumnos tienen edades disímiles, que varían desde niños
a personas mayores, con postgrados, atravesando el segmento de
graduados terciarios y universitarios. De todas maneras, quiero
destacar, que nuestras ideas de cultura y de educación son
genéricas, resignificantes de la de libertad, y no se remiten
necesariamente al estrecho lado académico. Uno de los leit motiv
de FIED, es aquel esplendente concepto de cultura, proveniente
del brillante ensayista y poeta argentino Héctor Álvarez Murena
(Cfr. "El Nombre Secreto", Buenos Aires, 1970): "La cultura es
lo que separa a fin de reunir. Separa del inmedito orden fáctico
semihumano para reunir en el orden en que se cumple lo humano".
Y quiero destacar y también pluralizar la última parte de este
concepto: "...para REUNIRNOS en el orden en que se cumple LO
HUMANO."
6.- ¿Cómo analizas los medios de comunicación actuales con
respecto a la difusión de las producciones culturales?
En Argentina y el resto de latinoamérica, la difusión cultural
es mínima, siendo reducida a camarillas, amiguismos y otras
formas actuales de mafias, aunque este término suene a tajo, a
hachazo. La manipulación mediática, en estos países, está a la
orden del día. Es más, la vemos, desafortunadamente,
acrecentarse. Lo "políticamente correcto", para usar una
expresión en boga proveniente de los mass-media, parece campear
en este aspecto.
Confío en la creciente incidencia de medios alternativos, como
por ejemplo ONGs, pequeños y medianos emprendimientos culturales
y educativos, nuevas editoriales, sin olvidar el valioso aporte
que ya está generando Internet.
Si una obra es noble (ya sea individual o colectiva), tarde o
temprano obtendrá su reconocimiento. No habrá obstáculos en su
camino, quiero pensar con una dosis optimista, si no, nos
veríamos condenados a un abismo insoluble. Roberto Arlt lo
advirtió tempranamente: "Debemos imponernos por prepotencia de
trabajo." Ahí se unen, de nuevo el anverso y reverso de la ética
que es una estética.
7.- ¿Internet representa un avance para el acercamiento del
lector al autor o los aleja, enriqueciendo más las diferencias?
Un gran avance, se diría que un verdadero salto en ese
acercamiento. He escrito sobre el tema en mi ensayo "La
expansión de la literatura en la era internet". En él, trato de
apartarme de los pronósticos previsibles y apocalípticos en
torno al futuro de esta hiperbólica herramienta comunicacional,
la recreación de un insospechado Aleph.
El quid de la cuestión no está en analizar a este medio en sí
mismo (que es a-valorativo), sino en el uso que del mismo se
hace. En este aspecto la labor de la educación, desde el ámbito
intrafamiliar al universitario (y aún más allá, será
imprescindible, en tanto se aleje de los perniciosos caracteres
de una sociedad entregada al infoentretenimiento, al feroz
bastardeo de sus culturas. Acaso esto puede entenderse como una
utopía más, pero la transformación debe empezar desde nuestra
singularidad hacia arriba.
8.- Para un escritor, ¿ prima el objetivo de lograr determinados
resultados o metas, o la necesidad continua de seguir trabajando
a diario?
Si bien pueden existir determinados proyectos a concretar, la
labor de un artista (y reivindico el vocablo renacentista y
polifónico de "artista", como lo hizo en su époco Pico della
Mirándola) es intensísima y permanente. Como dijo con notable
síntesis el escultor griego Apeles: "Nulle dies sine linea". No
pasa un día de mi vida, en que no conciba una línea, un esbozo o
un argumento para algunos de mis relatos, poemas y ensayos.
9.- ¿El tiempo es importante para el artista, o éste necesita
tomarse unas vacaciones mentales?
¿Qué es esto de "vacaciones mentales"? Un escritor no es un
oficinista o un secretario ejecutivo que debe cumplir
satisfactoriamente un horario de ocho a diez horas diarias(con
todo el respeto que me merecen esos oficios.)
Para mí ser escritor es un destino (desde niño lo sentí de esta
manera), una constante forma de respirar los objetos del mundo:
una irisada forma de representar los complejos objetos del
mundo.
Ya se sabe: un destino "nos" elige y no admite vacaciones
triviales.
10.- ¿Crees que para ser famoso en toda España hay que salir en
algún medio concreto, por ejemplo en el programa "La Ventana" de
la Cadena Ser?
No vivo en España, pero siguiendo la concatenación de esta
pregunta sólo puedo expresar mi rechazo (y sentimiento de asco)
hacia los buscadores de fama. Un tango ya lo expresó con
certeza: "y la fama es puro cuento", sin olvidar los quince
minutos de pseudo-celebridad adjudicados por Andy Wharhol a cada
ser mortal, quince minutos que bien podrían reducirse a segundos
en esta era confusa de ultrafugacidad y fast foods, de cinismo y
máscaras roídas. |